EL CASO DE ELENA
Ya hace 3 años que Elena se puso en contacto conmigo. Su chico hacía no mucho había empezado a entrenar en T-Center y cuando ella le dijo que quería empezar a entrenar también para tratar sus dolencias, fue éste el que la recomendó que hablase conmigo y así hizo.
Elena, aunque lo tenía un poco abandonado, siempre ha hecho deporte pero siempre se había centrado mucho más en la carrera, por lo que el empezar a entrenar era por un lado para ganar fuerza pero por otro, y el más importante, porque debido a las malas posiciones y esfuerzos diferente realizados en su trabajo (enfermera de UCI), llevaba padeciendo dolencias de todo tipo y quería ponerlas solución.
A la hora de realizarle la valoración, me encontré con una chica con una complexión muy menuda con muy poco tono muscular, movimientos y ROM, sobre todo de rotación, muy limitados, mucha tensión a nivel cervical y lumbar, compensaciones hacia los lados no afectados y muchísima inestabilidad, entre otros.
La consigna a la hora de empezar a trabajar fue simple, necesitábamos enfocarnos en todas esas zonas más tensas y con falta de rango, trabajando mucho la movilidad, así como, en la reeducación de patrones y tratar las zonas con patologías, por lo que las primeras planificaciones de entrenamiento se enfocaban mucho en estas cuestiones (sobre todo su trabajo independiente) y así, en el momento de empezar a enfocarnos más en el trabajo de fuerza hubiese una buena base para empezar a trabajar.
En todos los casos es muy importante, pero cuando hablamos de personas con trabajos que suponen locura de turnos, cargas físicas, mucho estrés mental y físico y que cada día supone un nuevo desafío porque no sabes ni que te va a suceder ni que te vas a encontrar, la comunicación constante se hace mucho más imprescindible, tanto para saber cómo se encuentra, como le está o le ha afectado a las dolencias y cómo se va a plantear la sesión de entrenamiento, ya que en estos casos, aunque el entrenador tenga preparada su sesión y pretenda seguir la planificación es imposible, y en algunos casos, desaconsejable, porque el entrenado no va a tener ni su cuerpo ni su mente en condiciones óptimas para el entrenamiento, lo que puede llevar a una lesión, por lo que siempre hay que tener un plan B o un C.
Esa comunicación hizo que el trabajo fuese saliendo rodado y que cualquier cambio que hubiese que realizar se hacía en el momento justo para seguir avanzando. El ir ganando movilidad, trabajando en patrones de movimiento correctos… hizo que pronto se empezase a encontrar mejor, la tensión y las molestias iban desapareciendo, lo que nos permitió centrarnos mucho más en el trabajo de fuerza con un foco especial en los movimientos y cargas que realiza en su trabajo, ya que los box de una UCI son muy pequeños y cuando hay una urgencia, el espacio se reduce y los obstáculos aumentan, por lo que teníamos que centrar mucho el trabajo en reforzar al máximo patrones, que en esos casos, por las posiciones que se adquieren, no supusiesen un nuevo daño o patología.
Ese objetivo inicial se había conseguido y, ¿ahora qué?
Pues ahora tocaba centrarse en lo que siempre le ha gustado, la carrera, complementando el trabajo de fuerza con un entrenamiento de carrera específico, ya que pese a llevar corriendo mucho tiempo no seguía ningún tipo de planificación, sino que, al igual que muchos, simplemente salía a correr, lo que hace entre otros, que no se sea eficiente y que por ejemplo, a nivel de tiempos no se mejore.
“Gracias al trabajo realizado me entró de nuevo el gusanillo del deporte, que lo tenía muy perdido, y las ganas de volver a competir en carrera que es lo que siempre he disfrutado” - Elena.
El verse más fuerte, estable, con mejores resultados en las competiciones y lo que es más importante, libre de lesiones o de malas recuperaciones tras ellas, ha hecho que a día de hoy Elena haya corrido varias 5k y 10k, competido en 2 Hyrox en categoría dobles mixto y que recientemente me sorprenda con un nuevo reto, una media maratón.

Categorías: Entrenamiento Tags: #entrenamiento, #salud
